Una vez una princesita que iba por el bosque que estaba
lleno de florecitas lilas, blancas y amarillas iba paseando (la la la la la la
la larito) se encontró con un motorista que pasaba por el camino (brrrum brrrum
brrumm brrumm)
Como le llamó la atención a uno esa canción y a la otra el
sonido del motor, el uno se paró y la otra se a cercó.
-¿Me llevas a dar una vuelta?
-Vale.
En realidad ni se sabe si ella era una princesita, ni si él era
un motorista, sin embargo:
“Te voy a contar un secreto”
Entonces la supuesta princesita dando esa vuelta mientras el
aire la despeinaba le dijo al supuesto motorista.
-Oye Menganito ¿me
puedes guardar un secreto?
-En serio, le dijo muy serio el otro (no es que se llamara Menganito)
y luego le dijo - Vale.
Ella ni corta ni perezosa le dijo :
-“shbls shbls shbls shbls shsbls sblsh shbls shbls shblsh
sblhs” (Lo pongo sin vocales para que sea más secreto)
Después de todo eso cada uno se fue a su casa, pero mire usted por dónde que un día se encontraron los dos otra vez…
-Hola ¡qué tal! ¿te acuerdas de mi Menganito ?
-Claro¡¡ Recuerdo que dimos una vuelta en moto …
-¿Me guardaste bien el secreto?
-¿Qué secreto le dijo él?
…Y ambos se miraron a los ojos, un poco con extrañeza y un poco con
rabia (piensen ustedes en los ojos de cada cual y a mí no me pregunten)
- ¿No has guardado el secreto? (Piensen ustedes si lo dijo
ella, o alguien que oía la conversación)
Y va el otro y le cuenta …
Sí una princesita que pasea por el bosque, me pide que me
guarde un secreto, y para que me lo guarde ella me lo cuenta. Pues yo le oigo,
y lo guardo ... Con canto y cal.
Pero luego, cojo el secreto y me lo llevo al rincón del olvido
…
¿Cómo lo hago? Se puede preguntar … pues, me cojo el secreto y me lo como con
patatas onduladas Lays (antes Matutano, pero ahora suelo utilizar las Frit Ravich )
No me pregunte porqué lo hago, quizá porque me gustan esas
patatas onduladas y entonces me aseguro
que si viene un terrorista chiíta de esos, o un agente de la Stasi con el suero
de Pentotal Total de la verdad, sé que ni con los dientes alrevés podré desvelar ese secreto.
-¿Oye Menganito? ¿Con eso de las patatas no te has dejado
algo?
- Ah sí! Una ® para Lays otra ® para Matutano y otra ® para
las Frit Ravich …
- ¿Oye Menganito? ¿Y yo que soy princesita tengo truco para
recuperar mi secreto?
Narrador. Menganito no sabía exactamente si era una
princesita, pero eso era lo de menos. Como que tampoco era muy importante lo de
las patatas esas onduladas.
- Pregúntale al Sapo Gustavo qué en sus viejos tiempos de
reportero había corrido las 24 h de Le Mans.
- ¿No era una rana?
- Pues de eso no me Acuerdo… ¿Nos tomamos unas cañas?
- Vale!!! Te llevaré a un sitio!!! Invito yo !!! (dice ella) ... Menganito !!! … mmm mmm mmm ¿No era cal y canto?
-¡Qué más da!
Narrador. Y pasaron una buena tarde tomando unas cañas… Charlando y riendo de las maravillas de este
mundo.
Sin secretos.