Blog personal de un tarracofermense

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martes, 4 de agosto de 2026

La noticia como un "reel"



 



Siempre me han gustado los mapas, y encontraría útil tener un buen atlas en casa. Sí que en la web puedes encontrar, pero no es lo mismo.

Vamos al tema;

Cuando ocurre la noticia, voy a por el mapa, y me sirve para centrar el tema... Les confieso, poco sabía del Orinoco, su delta y menos de Barcelona, Maracaibo o Trujillo.

Me hizo gracia lo de caraqueños (o caraqueñas); me recordaba a "caliqueño" que es como un puro más pequeño y fabricado de forma artesanal… Ya podía buscar pozos de petróleo en el mar, pero al parecer están en la Faja del Orinoco; desconocía el término geográfico "faja".

Escribía esta entrada a raíz de la detención del  tal Maduro... y pensé en los "reels". ¡Qué rápido pasa  todo! (o queremos dar paso) a otra cosa mariposa. 

Ahora que publico, me detengo en Venezuela y la tragedia del terremoto. ¡Que no se pase esto! Que no se convierta en un reel más, por respeto a tanta víctima y familiares. Elevo al cielo una oración, con el deseo  de que el Señor del Tiempo esté ese rato bien largo por ellos, rato que nosotros no tenemos.


España gana el mundial. Incendios por todas partes. En Ceuta y Melilla ... «pasan cosas».



 








Tic-Tac, Tic-Tac-Tic, a por la siguiente notica ...





martes, 17 de marzo de 2026

Tal como éramos.

 



Me encantó que, en la reciente ceremonia de los Óscar, la Academia diera la oportunidad —y el acierto— de contar con Bárbara Streisand. Y que, como ella quiso, dedicara parte de su intervención a interpretar “The way we are ” y a compartir ese homenaje con su amigo fallecido Robert Redford.

Ambos coprotagonizaron la maravillosa película Tal como éramos

Recuerdo que, cuando murió el actor norteamericano, fui a YouTube a repasar escenas de su trayectoria, y diría que repetí decenas de veces el tráiler junto con la canción de esta película que da título a este escrito.

Curiosamente, por esas fechas hablaba con una buena amiga de juventud, y me contó el día en que vio esa película por primera vez. Aquella noche —quizás un viernes— tenía planes para salir, pero por alguna razón, tal vez un castigo, no pudo hacerlo.

Entre enfados y refunfuños, decidió ver, sin saber muy bien qué iba a encontrarse, la película que menciono…

No sé qué sintió ella exactamente al verla, pero conozco lo que despertó en mí, y sospecho que, como a muchos, le evocó una gran historia de amor: de esas que, como las mejores, terminan sin terminar; de las que se quedan en lo que pudo haber sido y no fue.

Yo la vi siendo joven, y reconozco que aquella película fue sembrando en mí mis primeras ideas de amor idealizado; historias que aún no había vivido, pero que empezaban a tomar forma.

Mi amiga — y sí, estoy convencido— olvidó por completo aquel castigo. Incluso me confesó que siempre agradeció haberse quedado en casa aquella noche, por la verdadera “fiesta” que vivió al descubrir esa película.

Sin duda, me resultó entrañable su anécdota y comprobar cómo las buenas historias se comparten, estén donde estén la butaca y la pantalla, cuando una película logra llegar de lleno al corazón.