Vale que el que escribe poesía demuestra ser un “ingeniero” del diccionario,
y sí pueden ver en el proceso literario una suerte de ingenio y de composición
ordenada pues el escritor de poemas encuentra con sagacidad las palabras para
hacerlas rimar, contar en silabas, añadir ritmo y belleza al texto.
De todas formas, no creo que la poesía trate solo de esa “fortuita”
composición ordenada con las reglas de la métrica. Sino que quien escribe
poesía además de esa capacidad y conocimiento de la lengua, demuestra una
actitud a la hora de expresarse.
Actitud que tiene dos vertientes, la primera sobre cómo le
impacta al escritor el tema que le ha elegido para versar, tema que sin lugar a
dudas le llega por una cierta experiencia vivida y/o sentida (aunque también podría llegarle del
imaginario). Para ello, no solo hace falta una actitud para conectar con ese
tema, sino que es necesaria una determinada sensibilidad para que ese aspecto
llegue al corazón y a la mente (el poeta es un ingeniero de palabras) de una
forma más bien fuera de lo común. El poeta ha de tener el corazón abierto ante
los hechos, debe estar atento a sus sentimientos, y debe tener la mente (o la
pluma) lo suficiente diestra para
recoger aquello que siente de una forma
artística.
Una vez ha ocurrido el “flash”, por el que el poeta decide
publicar, en ese acto el escribiente, y aquí la segunda vertiente, debe tener
un gesto de desfachatez y también de valentía. Cuando digo desfachatez, no
quiero ser periorativo, sino que califico a la actitud de escribir y publicar
una especie de “sinvergüencismo” pues la publicación poética supone desnudez
del alma de quien escribe. Puede que quien escriba sienta el recelo de no
publicar por una especie de pudor al ser descubierto, por eso el escribir y
hacer público lo que uno siente de una forma tan afilada como puede ser un
poema, es también un acto de valentía e incluso de rebeldía.
Tal vez quede alguna brizna de nuestros recuerdos en uno de tus
bolsillos…
Si fuera así, ¿cómo diría? - si… si… si superas lo solo que
me encuentro en este mundo… puede, y ese
puede es como una oración que clama al cielo; puede que me atreviera a pedir
que una de esas motas que quedan, se convirtiera en granito de brillo. Brillo
en nuestras miradas y luz que al fin me permitiera descansar en aquel que era nuestro abrazo.
Hoy este blogger cumple 48 años, sí igual me aprovecho del cumple para que se pasen; pues gracias por venir. Tenía preparada una disertación sobre la vida, si nos roza, nos alegra, escuece ... y destinos varios. Al final, la vida es, eso, la que toca y a mi me toca cumplir, y vivir como espero que hagan cada uno de ustedes. ...¡con lo mejor de ella! :)
¿El gato? El gato se mira la mariposa, y al margen de botas, sietes o tréboles de la suerte, sabrá o no del efecto en el aleteo de esa mariposa a este y al otro lado del planeta o blogosfera. Y me quedo con la mariposa, el gato, el poema, una vieja canción ... y por supuesto, con su compañía.
Una caracola se hallaba varada en la orilla, seguro que golpes de olas y mareas la habían llevado allí. Y a esa caracola la mejor de las sirenas le acarició el corazón y también el alma; y la besó. La besó por la hermosura que transmitía e inspiraba ... Y yacía, varada, atrapada, pinchando la arena de esa playa... Y una punta enterrada, _siempre húmeda por el agua_, atesoraba el más recóndito de sus secretos. Y parecía que sin morir, decía : ¡escúchame!
‘Escribir es como besar, pero sin labios. Escribir es besar
con la mente.’
(Daniel Glattauer)
... y cuando le llaman placer a la lectura, es como acercar esa caracola a tu oído.El placer de un "silencio", que ...
De los primeros recuerdos que recuerdo sobre animales ¿domésticos? , es el de la tortuga, la tortuga pequeña y de agua. Y recuerdo al animal por que me lo enseñaron en el colegio y fue el profesor de Ciencias Naturales (sin disección y anatomía) . Cuando enseñaba el animal, recuerdo perfectamente que nos decía que la mejor forma de ver la barriga de una tortuga , ¡NO ERA! dándole la vuelta y mirar su barriga porque podía marearse, sino que tendría que alzarse a la tortuguita cogiéndola suavemente por su caparazón y cuando ésta estuviera allá arriba le podíamos ver la barriga y sus dibujos o manchas. No viene al caso, pero me suena que según esos manchas es tortuga o tortugo; lo otro, aparte de barriga y caparazón son las patas, la cabeza y el rabo.
De las dos tortugas, que habían en casa (y pecera) sobrevive una, pero no crece. Un día fui a una PET SHOP, preguntando si las tortugas esas comían gambas y me dijeron que sí, en realidad son trozos de gamba hidrofilados o algo así (algo parecido a los cereales esos de la leche, pero más pequeños)
Isla Tortuga: "¡Qué me asalten los piratas y corsarios de la noche! y ... ¡si son Bucaneras!¡Qué muestren sus ombligos y barrigas!" Gritó el capitán Garfio en una versión no homologada de Peter Pan. "¡Campanilla, Campanilla ¡Ráscame la barbilla! ¡No te escondas en este paraíso fiscal!" Gritó el capitán Haddok en una versión (ahora sí) pirata de Tintín, ...y si gritó hasta quedarse afónico era por, dos puntos:
Estaba borracho, como siempre y esta vez estaba de Ron Bacardí, de los catalanes Bacardí que venían de cuba, pueda que fuera alrevés.
Estaba enamorado, locamente enamorado (hasta la trancas) de Bianca Castafiore, la de las joyas, la de las joyas, las trancas y cantante de ópera.
"Quiero decir una cosa tan sólo: que creo en la poesía,
y lo diré, y lo seguiré diciendo siempre -delante de esta yerba, delante de
estos niños, delante de esta vida-, sabiendo que la palabra con que lo digo es
sólo una impalpable y adherente traducción de ceniza. Y sé también que lo que
quede de esta hora, si es que algo queda, en la ceniza de mis palabras, será
también poesía. Vivir es ver volver." ...
Luis Rosales.
2. Poema para mamá.
Dime mamá qué vi, cuando me viste nacer.
Dime si tenía los ojos cerrados aquella vez.
Si soñaba dentro de
ti, antes de nacer.
Y cuando empecé a
vivir… ¿por qué lloré?
Dime mamá cómo corrían las manecillas del reloj…
Cuando estuviste conmigo la primera vez.
Manecillas que ves
correr.
Un día pararán para no volver.
Y si querré que giren del revés...¿qué?
Dime si quiero tanto vivir,
y si duele tanto vivir sin amar.
Dímelo, porque pasa el tiempo...
Y no quiero dejarlo correr.
Y no quiero dejar de creer.
¿Qué pintas pintor, si el viejo nos mira?
Luz de una llama, iluminando su cara...
Pergamino si lee, su mano sostiene.
Efecto de luz: su cara, su pelo su barba.
La vela, la cera, la mecha, la llama.
Efecto de luz también su mirada.
Y das un guiño, al inicio del texto...
Y en esa esquina, también te fijas.
Busqué baúles donde mendigar unas lágrimas.
Rebobiné canciones que sonaran con calma.
Encontré esa niña sollozando junto a mí ...
Convertida en mujer, acariciándome el alma.