Tengo una ficha mágica, una ficha mágica para un juguete mágico. Me subo, dejo las riendas sueltas, me olvido del grito so!, y calzo unas botas sin espuelas. Es cuestión de que se accione la palanca, puede que haya música que acompañe, si la hay bien ... aunque, siempre hay un estribillo que suena.
Todos hacen sus apuestas, no sabemos cuál es el caballo ganador, unos dicen que si el verde, el blanco ...mientras los apostantes entregan el boleto, siempre hay un estribillo que suena...
Pero esta es una carrera sin metas, es cuestión de subirse y dejarse llevar, puede que la empiece y no la acabe nunca, y lo que menos importa es si gano el oro, la plata o el bronce. Y si poco me importan los metales tampoco me importa quedar descalificado. Los apostantes habituales son los que miran el peso del jinete, la sangre del caballo incluso la trayectoria que has ido llevando para luego cantar ese estribillo de que te habían avisado.
Subo a mi caballo que como es de cartón, y tiene los anclajes fuertes, es él el que me lleva, no tengo más que tomar asiento y observar... En el público veo apostantes, jinetes, amigos, y jinetes amigos con su ficha mágica esperando su turno.
Solo yo sé que existe una posibilidad de esas en que entre tanta fuerza centrífuga, aparezca la centrípeta, se desboque mi caballo, y me olvide de donde estaban esas riendas... solo por eso merece la pena que se accione la palanca, si el estribillo se raya con ese "no le des más vueltas", la ficha es mía y el que está vivo, soy yo.
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| Centrífuga Centrípeta |
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