Quiero decirte algo, algo sobre lo que pasó esa noche y
puede que no sepas o puede que estés algo confundida.
Podrás pensar que lo que ocurrió fue cosa mía o fue cosa
tuya, quizá se te ocurra que solo hubo pasión, que hubo desenfreno, un calentón
o algo inevitable de aquella noche que pasamos los dos…
Aquella noche,
Cuando estuve a tu lado, cuando tan solo estaba a milímetros
de ti… dejaba de ser yo para estar en ti. Y en ese preciso instante, donde la
sintaxis nos convertía a los dos en un nexo de unión, supe que tú y yo éramos
al unísono sujeto y predicado del mismo verbo, en el mismo modo y en el
mismo tiempo. Convirtiendo aquella frase que con poesía escribíamos, en la más
auténtica oración.
Tan solo te pido que leas con otra mirada a quien te escribe
estas letras, que no veas intención pedirte nada porque ni es tuyo ni mío sino
que es mucho más que de los dos. Piensa vida mía que lo que ocurrió en ese
preciso instante que a Dios agradezco que pusiera en mi carne, no fue hecho
imputable para convertirlo ni en tasa,
ni en tributo de una noche pérdida. Que no conviertas al ser que en tu vientre
habita en un parásito del engaño, o en un inquilino que merece anticipado desahucio.
Y aunque pienses que eres dueña y ama del de del más bello
sendero que yo transité cuando te amaba; déjame que te diga que oí que el amor
nos decía:
“os parecerá que estáis solos los dos, pero con migo sois
más que dos”
…y era el amor quien lo decía, y era él quién nos lo hacía.
Si quieres devolver (te) me ese momento, aunque piensas que
“te roban” nueve meses de tu tiempo; completa con la vida lo precioso que es
ser mujer ...y si luego no estás, yo estaré con él.
Y desde esa noche aunque no lo oigas, te digo y se lo digo:
Te quiero vida mía … Te
qui e ro… Gracias por darle (me)
vida, gracias por nacer.
Nota del autor :Si quien escribe no decide (¿) Sí tiene el derecho a decir, y que lo que dice tenga valor de ley.













