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| Letreros en la calle. |
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| Letra ligada. |
Uno de los síntomas de los no analfabetos, es que no podemos evitar leer lo que nos encontramos con un simple golpe de vista, supongo que es porque ya tenemos más que interiorizado esos signos que son las letras y no podemos eludir convertirlos en palabras en cuanto aparecen ante nuestros ojos; que luego comprendamos su exacto significado es otro tema.
Esta mañana tras realizar unas compras en el supermercado (*) con la menor de mis pequeñas, al regresar a casa hemos realizado un pequeño juego de lectura. Ella (no saben que bien me ha ayudado a localizar esas hortalizas , el café...) como está en pleno proceso cognitivo en eso de abandonar el analfabetismo, sigue según nos recomiendan en el colegio el procedimiento de lectura establecido. Se trata de que en el primer curso de primaria, la lectura que ya aprendió en su etapa pre-escolar la afiance, la asegure y poco a poco la madure con la práctica a fin de llegar a la soltura y comprensión requerida. Nos cuentan y he leído por allí que uno de los pasos, es realizar lectura con libros o textos de "letra ligada"... Mas adelante, también nos dicen que ya puede realizar el salto a otro tipo de grafías (dígase de palo o imprenta).
Como les contaba, jugaba con ella a localizar palabras en esos rótulos comerciales (escritos con todo tipos de letras) que aparecen por la calle, una la decía y el otro tenía que localizar el establecimiento donde se encontraban (algo así como el "veo veo") pero con palabras ... íbamos alternando los turnos y hemos pasado un rato muy agradable y sinceramente creo que instructivo; piensen que cuando a ella le tocaba buscar la palabra sugerida de alguna forma se veía obligada a leer letreros y carteles, con lo que seguro que incursiona y progresa en ese aprendizaje que antes les mencionaba.
La anécdota del juego es que al final cada uno de nosotros sacamos a relucir nuestras "pillerías", como cuando yo al encontrar pintarrajeada "libertad" en un grafitti se la he propuesto como palabra a encontrar. En otra tanda, cuando ella ha visto esa señal de tráfico, me ha mencionado... ¡veinte! .
(*) Cuando estábamos en la caja recogiendo la compra, Yasmina una guapa empleada de ojos verdes, me sugería si quería comprar esos dátiles que recomendaban esta semana en ese establecimiento; le he contestado agradecido por su oferta, pero no podía aceptarla porque ese término no aparecía en la lista de compra que antes me había preparado mi mujer.
























